lunes, 3 de febrero de 2014

Cuentos con ranas

No se preocupen, no se trata de esos cuentos con ranas dedicados al público infantil (que no tiene manera de ajusticiar a sus autores) sino de otros más interesantes, al menos para quien esto escribe.


Los elegidos hoy son:
1-      La célebre rana saltarina del condado de Calaveras, de Mark Twain.
2-      La rana que quería ser una rana auténtica, de Augusto Monterroso.
3-      Hop-frog, de Edgard Allan Poe.

La célebre rana saltarina… se publicó en el New York Saturday Press en 1865. Fue el primer cuento de Mark Twain que le dio renombre y lo hizo un escritor popular. En plena “conquista del oeste”, se da el lujo de reírse con humor e ironía de esas historias sobre la “epopeya” que se iban agrandando con el tiempo y de la credulidad del norteamericano medio de las grandes ciudades del Este.

La rana… de Monterroso, de 1969, se lee en un par de minutos pero la risa que nos provoca dura mucho más. Su renovación de las fábulas haciendo una parodia y llevándolas al absurdo es de gran fineza y –a no dudarlo- nos hace reír de nosotros mismos.

El de Poe es casi una anomalía en esta selección ya que no se trata de una rana auténtica sino de un ser llamado “Rana Saltarina”; pero la coincidencia con el título del primero y la sorpresa de tamaña venganza (y sobre qué destinatarios) justifica su inclusión acá.
Hay diferentes versiones sobre la fuente donde se inspiró para el cuento, pero dejemos eso para otra ocasión. Lo publicó por primera vez en 1849, en el año de su muerte.


La célebre…   se puede leer haciendo clic en cualquiera de estos dos enlaces:
http://albalearning.com/audiolibros/twain/lacelebre-sp.html
http://www.biblioteca.org.ar/libros/155130.pdf
La rana que quería ser una rana auténtica, se lee acá:
http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/esp/monte/la_rana_que_queria_ser_una_rana_autentica.htm
Hop-Frog, acá:
http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/ing/poe/hop_frog.htm

La autora de la ilustración de abajo es Marina Seoane.
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1 comentario:

Zyx dijo...

a estas ranitas se les pueden sumar las de la fábula de Esopo, de las ranas que le pidieron un rey a Zeus, sin esperar que su deseo saliera de la peor forma posible; ya sabes lo que dicen, ten cuidado con lo que deseas. en fin, maravillosa selección.